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sábado, 30 de agosto de 2008

Las excavaciones de Formigueiros descubren nuevas construcciones

Las excavaciones sacaron a la luz un trozo de la muralla original del recinto central del castro
Autor de la imagen: FOTOS: ROI FERNÁNDEZ


Un muro de trazado irregular ofrece un especial interés arqueológico

Los arqueólogos hallaron restos de la fortificación del castro y una edificación de orígenes poco claros
Autor:
Francisco Albo

La nueva campaña de excavaciones iniciada a primeros de este mes en el castro de Formigueiros, en Samos, ha puesto al descubierto diversas costrucciones que incrementan considerablemente el interés arqueológico de este yacimiento. Por una parte, los trabajos han sacado a la luz una parte bien conservada de la muralla del recinto central de castro, que forma parte de un imponente sistema defensivo. Por otro lado, se han descubierto vestigios de una construcción que parece corresponder a una ocupación tardía del castro, muy posterior a la época castreña y romana.
La muralla que rodea el recinto central se mantiene en gran parte de su perímetro, pero cubierta de tierra y parcialmente desplomada. Los trabajos recién realizados consistieron en desenterrar la estructura original de la fortificación en uno de los tramos que mejor se conservan, dejando ver un amplio fragmento de muro de piedra de entre 2,30 y 2,50 metros de altura. «Hay que tener en cuenta que cuando estaba completa, la muralla debía de tener entre dos y metros más altura que la que tiene ahora», señala Gonzalo Meijide, director del proyecto.
Las exavaciones, asimismo, han descubierto un muro de unos ocho metros de longitud que se superpone a otros restos de construcciones que han ido siendo desenterradas en la actual campaña arqueológica y en las precedentes. Esta pared, de la que sólo se conserva la parte inferior, ofrece una calidad constructiva inferior a las demás edificaciones halladas hasta ahora en el castro, pero presenta un especial interés arqueológico. Según explica Meijide, «la hipótesis que manejamos ahora es que el castro fue abandonado a partir de la segunda mitad del siglo I y que permaneció desocupado dos o tres siglos. Más tarde volvió a ser habitado y entonces se levantaron nuevas construcciones en el interior del recinto, pero con una técnica mucho más pobre, a base de simples piedras sin argamasa», añade. Esta segunda ocupación podría corresponder a la época final del imperio romano y a las invasiones germánicas, un período de violencia e inseguridad en el que seguramente volvieron a utilizarse algunas de las antiguas fortificaciones heredadas de la cultura castreña. «El muro que acabamos de descubrir podría corresponder a esa etapa histórica, pero todavía no encontramos ninguna prueba definitiva de ello», puntualiza el arqueólogo. De corroborarse esta teoría, Formigueiros encerraría un importante testimonio arqueológico de una época de la que en Galicia apenas se conocen vestigios materiales.
Por el momento, los investigadores tratan de averiguar a qué tipo de construcción pudo pertenecer el misterioso muro, que sigue un trazado muy irregular. «No sabemos aún en qué consistía este edificio, pero parece estar claro que tenía un buen tamaño y una forma bastante curiosa», apunta Gonzalo Meijide. Lo que sí se sabe es que para construirlo se utilizaron piedras extraídas de las murallas del castro, que en esa época ya se encontraban parcialmente desmoronadas.

Tomado de: http://www.lavozdegalicia.es/lugo/2008/08/27/0003_7090697.htm

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